This installation presents the two latest sculptures in the artist’s ongoing ‘Disease Thrower’ series, which reflect experiences of illness and migration. The towering, totemic, twisting forms recall coral formations and are constructed primarily from recycled aluminum-cast water-expanding gel beads and stainless steel tubing. The sculptures feature two large gongs activated during sound baths and various symbolic elements, including cast fruits, vegetables, decorative dishes, and other aluminum parts relating to the artist’s personal healing journey. These two shrine-like, instrumental structures create the central element of the exhibition’s altar-space.

A medicinal garden creates two semi-circles around the ‘Disease Thrower’ sculptures, spanning 60 feet. The garden includes the Three Sisters – corn, squash, beans – which are key crops for Indigenous communities in the Americas, along with roses, tobacco and various plants with healing properties. The beds are interspaced with twisting aluminum wires installed to protect the plant beds and as reference to sacred medicinal plants as well as the artist’s own braided hair, which was cut off as part of a ritual at the beginning of the Covid-19 pandemic.

During healing sound baths, portable octagonal steel holders will secure additional gongs played by the artist and sound healers. An aluminum fire pit at the center of the installation is also utilized during sound bath activations.


‘Disease Throwers’ (#13, #14) Installation
Aluminio fundido, tubos de acero, detalles soldados variados
Dimensiones variables

Esta instalación presenta las dos últimas esculturas de la serie Disease Thrower, que reflexiona sobre experiencias de enfermedad y migración. Estas formas totémicas y retorcidas evocan formaciones coralinas y están construidas principalmente con perlas de gel expansivo de aluminio reciclado y tubos de acero inoxidable. Las esculturas cuentan con dos grandes gongs que se activan durante los baños de sonido y una serie de elementos simbólicos, como frutas fundidas, verduras, platos decorativos y otras piezas de aluminio relacionadas con el viaje personal de curación del artista. Estas dos estructuras instrumentales a modo de santuario constituyen el elemento central del espacio-altar de la exposición.

Un jardín medicinal configura dos semicírculos en torno a las esculturas Disease Throwers, que se extienden a lo largo de 60 pies. El jardín incluye las Tres Hermanas –maíz, calabaza y frijol–, cultivos clave para las comunidades indígenas de América, junto con rosas, tabaco y diversas plantas con propiedades curativas. Los parterres están intercalados con alambres de aluminio enroscados instalados para proteger los lechos de plantas y como referencia a plantas medicinales sagradas, así como al propio pelo trenzado del artista, que se cortó como parte de un ritual al principio de la pandemia de Covid-19.

Durante los baños de sonido curativos, unos soportes octogonales de acero portátiles sostienen otros gongs adicionales que hacen sonar el artista y lxs sanadorxs de sonido. También se utiliza una hoguera de aluminio en el centro de la instalación durante las activaciones de los baños de sonido.