Obras

Después de todo, no está nivelado, 1993

Estaba buscando un lugar, un lugar con historia y carácter, un lugar con huellas del tiempo, un lugar donde una escultura pueda comenzar. Era casi como una semilla en busca de un terreno fértil para crecer. La vieja barcaza podrida proporcionó precisamente eso, y sucedió una escultura. Solo una escultura, no una declaración, no una historia, más como un árbol que no necesita una justificación para su existencia, porque hace mucho tiempo que entendimos la necesidad de ello.

Exposición

23 de mayo – 1 de agosto de 1993 50 Nueva York 93