Un momento de pausa es difícil de encontrar en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, aquí y allá, un parque puede ofrecer un respiro de los edificios y los automóviles. La becaria artista emergente de 2015, Freya Powell, se basa en esta relación especial entre los parques y los visitantes en su obra. Turno activo, un zoótropo instalado en el borde del paseo marítimo del Parque de Esculturas Sócrates. Su trabajo interactivo invita a los visitantes a girar, revelando imágenes del horizonte de Manhattan en transición hacia el horizonte abierto del océano y viceversa. A pesar de hacer eco del paisaje urbano que se encuentra detrás de él, Turno activo se convierte en su propia entidad: crea una atmósfera introspectiva, una en la que un individuo puede escapar de un entorno ajetreado.

En 2011, Powell visitó la costa sureste de Inglaterra, donde se encontró por primera vez con los English Sound Mirrors. A veces conocidas como espejos acústicos, estas gigantescas estructuras de hormigón se construyeron durante la Primera Guerra Mundial antes de la invención del radar. Su propósito era ayudar en la detección de barcos de guerra que se acercaban desde más allá de la línea del horizonte. Con casi quince pies de altura, se encuentran al borde del agua, oscilando entre la tierra y el mar, lo conocido y lo desconocido.

“Sabemos hasta el horizonte, y más allá es solo lo que podemos imaginar”, dice Powell pensativo. Turno activo aborda directamente esa curiosidad, al presentar a los espectadores la naturaleza transformadora de un horizonte en movimiento. Más importante aún, este es un movimiento que los participantes pueden controlar, dependiendo de qué tan rápido o lento giren el zoótropo. Esto devuelve una sensación de poder a la audiencia, una sensación que el entorno acelerado de la ciudad de Nueva York no suele abandonar. "La forma en que experimentamos las imágenes es muy pasiva", continúa Powell, "con el zoótropo, el espectador tiene que participar para experimentarlo".

Con la campiña inglesa rodeándolos, los espejos son inquietantes en su obsolescencia, pero hermosos en su resistencia al paso del tiempo. En respuesta a su experiencia con las estructuras, produjo Distancia decreciente (2013), para la cual registró los sonidos que recogían estas esculturas. Desde entonces, ha seguido explorando la pregunta que todos nos hacemos a veces: ¿qué hay más allá del horizonte?

Los horizontes oceánicos no son los únicos que explora Powell. En una serie de fotos de 2015, Luz de la mañana, ella mira hacia un tipo diferente de horizonte, uno que implica preguntarse qué hay más allá de las siluetas. En sus fotografías, Powell captura los efectos de ensueño de las sombras y los reflejos que proyectan las ventanas a la luz del sol de la mañana.

Este otoño, Powell participará en varios proyectos además de su pieza en Sócrates. Está lanzando un libro de artista titulado Atlas de Mnemósine (2014), una colección íntima de los recuerdos de 60 personas de 2014, vistos a través de textos e imágenes que han aportado al artista. Luego, moldeará dos manos que se abrazan en grafito para crear una serie de piezas conmemorativas para los amigos que ha perdido a lo largo de los años. Actualmente está iniciando la investigación de una pieza sonora que utilizará la estructura de un coro de Sófocles para comunicar una elegía.